Soy Mérope, la hija de Atlas y Pléione. Una de las siete hermanas, las Pléyades, perseguidas por Orión a través de los cielos. Mi historia, sin embargo, es diferente a la de mis queridas hermanas. Ellas brillan con una luz inigualable en el firmamento, pero yo… yo estoy perdida. Perdida no solo en la inmensidad del cielo, sino en el silencio de mi propia soledad. Ellas no saben dónde estoy, y yo no sé cómo volver a ellas.
En el vasto y enigmático mundo de la mitología romana, Voluptas, también conocida como Volupta, brilla como la diosa de los placeres sensuales. Hija de Cupido, el dios del amor, y Psique, la representación del alma, Voluptas simboliza la búsqueda del placer y la satisfacción de los deseos terrenales. Su existencia es un recordatorio de que la vida, en su esencia más pura, es una celebración de los sentidos. Desde su nacimiento, Voluptas fue adorada por su belleza etérea.
Que pudo motivar a Bartolomeo Manfredi en 1613 a pintar “Cupido castigado” es un misterio. A primera vista sus intenciones no parecen ser del todo impecables. Realizó la pintura en Roma, bajo la mirada del Papa, un Borghese y al alcance del duro puño de la Iglesia de entonces. La obra muestra a Cupido, conocido también como Eros o Amor, siendo "castigado", en realidad brutalmente azotado, por Marte, el dios de la guerra, ya que, usando una de sus malévolas
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